Mundo Emocional

"No puedo aceptar lo que pasó": cómo seguir adelante después de una crisis

¿No puedes aceptar una situación y peleas con una realidad que no puedes cambiar? Aprende cómo seguir adelante después de una crisis y recuperar el control, un paso a la vez.
Escrito Por:
Stephanie Essenfeld

En los últimos días de junio, un doble terremoto impactó a Venezuela. En cuestión de segundos, la vida de millones de personas cambió radicalmente.

Muchos perdieron a su familia. Muchos se encontraron, de un momento a otro, sin nada.

Y el impacto fue mucho más allá. Millones de personas que no estaban ahí, pero que tienen a su gente, sus recuerdos o su historia en ese país, también sintieron que todo se sacudió por dentro. 

La vida como la conocían, cambió. Probablemente, para siempre.

Eso es lo que yo llamo una crisis de vida: un evento que divide tu historia en un antes y un después.

Y no pasa solamente con catástrofes naturales. 

Pasa el día que alguien recibe un diagnóstico, alguien pierde a la persona que ama, a alguien lo despiden del trabajo de sus sueños, de ese trabajo que sustenta su hogar. Ocurre en situaciones que jamás imaginaste que vivirías.

En terapia lo veo todo el tiempo: cuando sucede algo que cambia nuestra vida, casi todos empezamos una guerra silenciosa contra la realidad.

Así suena:

"Esto no debería estar pasando" .

"Esto es injusto".

"No puedo aceptar lo que pasó".

"¿Por qué a mí?".

Esa guerra tiene sentido. Es la forma en que la mente intenta protegernos de algo demasiado doloroso para asimilar de golpe. Es su manera de decirnos: no estoy lista para enfrentar esto todavía.

El problema es que consume demasiada energía. Y esa energía es, justamente, la que necesitamos para sostenernos y reconstruir.

Entonces, ¿cuál es la alternativa?

La aceptación radical: cómo aceptar lo que no puedes cambiar 

Cada vez que explico el concepto de aceptación radical (a mis pacientes, a mi comunidad, a cualquier persona que se acerca a mí atravesando una crisis de vida) ocurre lo mismo: un cambio de actitud de 180°.

Porque la aceptación radical no es más que esto:

Reconocer que algo que duele profundamente, que no elegimos, que nuestro corazón no aprueba… sucedió. Está aquí. Es real.

Y en ese reconocimiento, recuperamos algo que la lucha nos robaba: la capacidad de elegir dónde ponemos nuestra energía ahora.

No en lo que no podemos cambiar. Sino en el siguiente paso. En lo que sí está en nuestras manos.

La aceptación radical no elimina el dolor. 

Lo que elimina es una parte del sufrimiento: ese peso extra que aparece cuando seguimos luchando contra algo que no está en nuestras manos.

Ahora, quizá estás pensando: 

"Steph, suena bien… pero yo siento demasiado miedo, demasiado dolor. ¿Cómo se supone que avance así?"

Esa es una gran pregunta. 

Porque la respuesta cambia la forma en que vemos las crisis.

Puedes sentir miedo y dolor… y al mismo tiempo dar un paso

La vida no es blanco y negro.

Pero cuando atravesamos una crisis de vida, muchas la mente se queda atrapada en una sola verdad. 

"Mi vida se acabó".

"Nunca volveré a estar bien".

"No voy a poder".

La alternativa no es reemplazarlo por pensamientos positivos. Eso invalidaría lo que estás sintiendo.

Lo que buscamos es ampliar el pensamiento: sostener dos verdades que parecen contradictorias, pero que son verdad a la vez.

  • Puedo sentir mucho dolor… y al mismo tiempo seguir respirando.
  • Puedo sentir miedo… y al mismo tiempo dar un pequeño paso valiente.
  • Puedo extrañar profundamente lo que perdí… y al mismo tiempo seguir construyendo una vida con sentido.
  • Puedo sentir que no me puedo parar de la cama… y al mismo tiempo saber que no será así para siempre.
  • Puedo reconocer que mi vida cambió… y al mismo tiempo descubrir que todavía puedo encontrar significado y proposito.

¿Notas lo que pasa cuando lees estas frases? 

Ninguna niega el dolor. Tampoco te pide fingir. 

Todas abren una puerta que el pensamiento absoluto mantenía cerrada.

A esto lo llamamos pensamiento dialéctico.

Y es clave para aceptar radicalmente y iniciar un proceso de sanación. 

Entonces… ¿por qué cuesta tanto sanar una crisis de vida?

Después de una crisis, muchas personas se aíslan. 

Piensan que nadie va a entender lo que están viviendo, no quieren preocupar a su familia, sienten que los demás ya tienen sus propios problemas o creen que deberían poder solas con esto.

Y la verdad es que no estamos diseñados para sanar solos.

Nuestro sistema nervioso encuentra seguridad cuando experimenta conexión. 

Con una persona. Con una comunidad. Con alguien que simplemente permanece a nuestro lado.

Esto aplica a todas las escalas: las crisis de una persona necesitan acompañamiento.

Las crisis de una comunidad necesitan comunidad.

Y las crisis de todo un país (como los terremotos que vive Venezuela) nos recuerdan que la reconstrucción nunca es un acto individual: es algo que hacemos juntos.

Y ojo: acompañamiento no quiere decir que alguien elimine tu dolor. 

Nadie puede hacer eso. Punto.

Basta con que alguien te ayude a sostenerlo. 

Una presencia. Una escucha sin apuro. Un "estoy aquí" sin condiciones.

Así que si sientes que sanar te está costando demasiado, pregúntate: ¿quién puede acompañarme en esto?

Esa compañía puede ser el primer paso que te lleve a la acepación radical.

Cómo recuperar el control de tu vida: las pequeñas decisiones que se lo recuerdan a tu cerebro 

Una crisis puede hacernos sentir que perdimos completamente el control. 

Y en parte es cierto: no elegiste lo que pasó, y hay muchas cosas que no puedes cambiar.

Pero la recuperación empieza recuperando pequeñas decisiones.

Hoy tal vez no puedes decidir que el miedo o el dolor desaparezca. 

Pero al mismo tiempo sí puedes elegir:

  • Salir cinco minutos al sol.
  • Comer algo que disfrutes.
  • Llamar a alguien que te genere bienestar.
  • Apagar las noticias por un rato.
  • Descansar sin culpa.
  • Llorar si lo necesitas.
  • Pedir ayuda.
  • Respirar lento, tres veces.

Puede parecer poco. No lo es.

Cada una de esas pequeñas decisiones le manda un mensaje a tu cerebro: 

"Todavía tengo influencia sobre mi vida".

Y así es exactamente como el sistema nervioso vuelve a aprender que no todo es peligro: no con cambios gigantes, sino con pequeñas experiencias repetidas.

Así que si hoy solo puedes quedarte con una idea de todo este artículo, que sea esta:

No tienes que aceptar todo hoy. 

No tienes que sanar hoy. 

No tienes que reconstruir toda tu vida hoy.

Solo necesitas dar el siguiente paso.

Y no tienes que darlo en soledad.

Un paso a la vez. 💛

—---------

Este mes, en la Comunidad Más Paz Mental, preparé una masterclass muy especial.

Nació pensando en las personas de Venezuela que están atravesando esta crisis de vida. Y en cualquier persona que esté viviendo algo que no eligió y que no puede controlar.

💻 Masterclass Cómo reconstruir una sensación de seguridad después de una crisis.

🗓️ Martes 21 de julio

🕐 1 p.m. (hora Miami).

Si tu cuerpo sigue en alerta, si te cuesta descansar o si sientes que algo dentro de ti cambió después de una crisis, esta clase es para ti.

Quiero ayudarte a entender lo que estás viviendo y darte herramientas para empezar a sostenerte con más calma, claridad y compasión.

La clase es abierta para todas las personas, estén o no en la comunidad. 

Porque, como leíste hace un momento, no estamos diseñados para atravesar esto solos.

👉 Haz clic aquí y agenda esta masterclass en tu calendario 👈

Mockup del producto digital "Más Paz Mental" que muestra la plataforma del curso en diferentes dispositivos: una laptop reproduciendo una lección en video, una tablet mostrando un manual de trabajo con ejercicios y un teléfono móvil con el menú del programa.

más paz mental ®
¡Ahora te toca a ti!

Aprende herramientas prácticas para gestionar tus emociones, poner límites con claridad y crear proactivamente una vida con paz y plenitud.

Oferta Limitada! Prueba 7 días GRATIS

Únete a la Membresía y empieza a transformar tus límites - Por tan solo $28 USD al mes!

Espero que te haya gustado! 

Si es así, comparte con tus seres queridos